La región del Caquetá se inicia en el pie de monte andino y termina en los escarpes de Araracuara, en plena selva amazónica. Grandes ríos bañan el territorio, todos afluentes del río Caquetá, que le sirve de límite por el sur. Entre estos ríos destacan el Ajajú o Apaporis, el Yarí, el Caguán y el Orteguaza, navegables por embarcaciones menores.
A excepción de las poblaciones que se hallan situadas en las bases de la cordillera, y unos pocos caseríos indígenas en las márgenes de los grandes ríos, el resto del territorio se halla prácticamente deshabitado y cubierto de espesa selva tropical húmeda, con una temperatura de entre 27º y 29º.
Colonización
En la época de la conquista el territorio fue recorrido por Hernán Pérez de Quesada y George Huhermuth, pero no se colonizó por las difíciles condiciones del medio y las limitaciones de la época.6
El inicio del proceso colonizador del Caquetá se remonta a la época de la colonia, cuando las misiones religiosas fundaron algunos poblados en el piedemonte de la cordillera oriental. Uno de dichos asentamientos se llamó Espíritu Santo del Caguán, cuya fundación se produjo en 1590. De aquella época data también el surgimiento de los caseríos Ahumea y San Bernardino de los Caguanes, este último erigido en 1728. No obstante, estos asentamientos tuvieron una vida relativamente corta debida a que el clima, la epidemia de viruela y el aislamiento geográfico de este territorio determinaron su desaparición.
Durante la colonia y primeros años de la república, el Caquetá perteneció a la provincia de Popayán; en 1821 pasó a formar parte de los departamentos grancolombianos de Boyacá y Cundinamarca; el 2 de mayo de 1845 se creó el territorio del Caquetá, con capital en Mocoa, dentro del Estado Soberano del Cauca, pasando luego a formar parte de los Estados Unidos de Colombia hasta su extinción definitiva en 1886 por la nueva constitución de Colombia de la época..
El territorio comprendía todo el suroriente de la actual Colombia. Limitaba con los estados colombianos del Tolima, Cauca y Cundinamarca, junto con las naciones fronterizas del Ecuador, Venezuela y Brasil, abarcando así los actuales departamentos del Guainía, Vaupés, Guaviare, Caquetá, Putumayo y Amazonas en territorio colombiano, la provincia de Sucumbíos de Ecuador, una parte del estado Amazonas de Venezuela, el norte del departamento de Loreto de Perú y parte del estado Amazonas, en Brasil.
Fruto del extractivismo cauchero se dio la creación de asentamientos como Puerto Rico en 1884, San Vicente del Caguán en 1896 y Florencia en 1902. Años después, en 1905, se creó la intendencia del Alto Caquetá con Florencia como capital; ese mismo año es segregada del Caquetá la intendencia del Putumayo y de la cual Mocoa, se convierte en su capital.
El Caquetá volvió a lo que es hoy el departamento del Cauca, hasta 1909, cuando el Caquetá fue convertido en intendencia y luego en comisaría en 1910.7
De su extenso territorio, que inicialmente cubría toda la región al sur del río Guaviare se desprendieron sucesivamente las intendencias y comisarías amazónicas. La colonización del Caquetá se inició en realidad en 1930 con motivo de la Guerra colombo-peruana, consecuencia de la cual el estado colombiano construyó la carretera entre Guadalupe (Huila) y Florencia (Caquetá), la cual se constituyó en el mecanismo de articulación territorial de este departamento con el resto del país. La extracción del caucho como motor de la economía de ese periodo se narra en la novela Toá de César Uribe Piedrahita.7
Simultáneamente con este proceso migratorio que se extendió hasta 1942, en el Caquetá se adelantaba una colonización de tipo empresarial sustentada en la ganadería. Se trató del enclave ganadero extensivo desarrollado por la familia Lara en su hacienda «Larandia» a partir de 1935, la cual al promediar la pasada década del sesenta se constituyó en el latifundio más grande que existía en el país en ese entonces. La expansión y la consolidación de este latifundio que en 1965 llegó a contabilizar unas 40.000 hectáreas se logró gracias al trabajo asalariado en labores de vaquería de la colonización primaria, cuyos actores terminaron por ceder sus mejoras a los dueños de la gran hacienda.2
En tanto se consolidaba la gran hacienda ganadera de la familia Lara durante las pasadas décadas de 1950 y de 1960, simultáneamente se desarrollaban dos procesos de poblamiento continuos derivados de la migración forzosa causada por de la violencia y del modelo económico concentrador excluyente de campesinos en el interior del país. De un lado, arribaron dos contingentes poblacionales que, acosados por la penuria económica y por la violencia bipartidista desatada a partir del asesinato del cabecilla liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948, optaron por migrar desde el interior del país, aun cuando en su nuevo asentamiento estuvieran al margen de la acción institucional del Estado colombiano.
Uno de estos grupos, caracterizado por su falta de organización política y que se ha dado en considerar como colonización espontánea, se asentó en la región Andaquí, y en el piedemonte de El Doncello, El Paujil, La Montañita y Puerto Rico. El otro contingente, a cuyo proceso migratorio algunos investigadores han denominado como «Colonización armada» por el hecho de poseer «una organización que le permitió afrontar muchos de los apremios planteados al asentamiento en territorios desconocidos y aislados del resto de la nación»,,8 ocupó la región de El Pato, en donde también inició su recomposición económica y social al margen de la acción desarrollista, militar o estratégica del Estado.2
De otra parte, el Caquetá también fue objeto de procesos de colonización fomentados y apoyados por el Estado a partir de la década de 1940. Estos procesos de ocupación del territorio que contaron con la aquiescencia del Estado colombiano se desarrollaron primero con el apoyo de la Caja Agraria y después bajo la dirección del extinto Incora durante las fases uno, dos y tres del proyecto «Caquetá Uno». Con recursos económicos del presupuesto nacional y con la financiación del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, el Incora fomentó los frentes de colonización que se habían empezado a gestar entre 1959 y 1962 en La Mono en Belén de los Andaquíes, Maguaré en El Doncello y Valparaíso en el municipio del mismo nombre.
Mediante el decreto número 963 de 1950, el Gobierno Nacional, al considerar que la comisaría del Caquetá llenaba las condiciones para ser elevada a la categoría de intendencia establecidas por la Ley 2 de 1943, decretó tal medida. A su vez, se elevaron a la condición de municipio los corregimientos de Belén de los Andaquíes y San Vicente del Caguán. Mediante el decreto 2942 de 1956, se reformaron parte de los límites del departamento de Nariño con la intendencia del Caquetá y la comisaría del Amazonas. En el año de 1967, mediante el decreto 1678 se elevan a la categoría de municipio los corregimientos de El Paujil, El Doncello y Puerto Rico en la intendencia nacional del Caquetá.
La población de este departamento es proveniente de todas las regiones del país, en especial de Huila y Tolima; es por eso que el departamento se considera como un producto de los diversos momentos de colonización.
Población indígena
Huitotos
El nombre huitoto es reciente y proviene de tribus enemigas; su origen se sitúa entre los ríos Cauhinari, Caraparaná e Igarapaná, en el Amazonas, las cuales a mediados del siglo XIX ya habían llegado al Caguán. Después, y con mayor énfasis a finales del siglo XIX, estos aparecen diseminados por todo Caquetá, Putumayo y Amazonas, haciendo parte de las empresas caucheras.
Koreguajes
Estos sólo tuvieron ese nombre, al contrario de los andaki que tuvieron varios. Koreguaje, significa “gente de la garrapata” (kore: garrapata, guaje: gente) nombre endilgado por otras tribus en razón probablemente a la cantidad de individuos que conformaban este pueblo.
Su hábitat estuvo localizado entre los ríos Caquetá y Putumayo. Su presencia en el departamento de Caquetá data del siglo XVII y han ocupado distintos lugares, conforme han sido desalojados por los colonos, primero a orillas del río Caquetá, cerca de Solano; después ascendieron por los ríos Orteguaza, Yari y Caguán.
Según el historiador Arturo Salas Ramos, quien consultó a la Academia Colombiana de Lengua, las personas nacidas en este departamento se les conoce con el nombre de Caquetense, pero se acostumbra decirles caqueteños.
Su capital es Florencia, y a éstos se les conoce como florencianos. Esta ciudad también es conocida como la “Puerta de Oro de la Amazonía” o el “Corazón Verde de Colombia”
Grupos de poblamiento del Caquetá
Colono
Desde el siglo XIX se remonta le época en la que llegaron estos pobladores al departamento, provenientes de Huila, Tolima, Valle y el Viejo Caldas, con intereses solamente depredadores y extractivos. Posteriormente sobrevino un conflicto con Perú, lo cual impulsó a otra gran cantidad de colonos y, en las últimas décadas, la violencia política ha empujado a estas tierras a cientos de pobladores más. Inicialmente se ubicaron a la rivera de los ríos, ahora explotan y cultivan zonas más alejadas. Se dedican a la agricultura, y a la cría de animales para la auto-subsistencia. En los últimos años, estos colonos son los cultivadores de hoja de coca. Son personas con bajo nivel de escolaridad, humildes y hospitalarias.
Negro
Fue una población que llegó por el sur del departamento, proveniente de Valle del Cauca; entró por el Putumayo y se ubicó en la zona que comprende el municipio de Curillo. Esta población se dedica a la agricultura (incluso de cultivos ilícitos). En Florencia hay un asentamiento de negros, provenientes del Chocó, pero estos, con un mayor nivel de escolaridad, se dedican a la docencia. Conservan costumbres de sus ancestros. En Florencia, por ejemplo, son famosos los sitios de diversión de esta población.
Indígena
Los aborígenes caqueteños constituyen un sector humano importante entre los pobladores de este departamento. En Caquetá actualmente viven cinco culturas indígenas que son:
Los coreguajes, actualmente conformados por 25 tribus, organizadas por cabildos, cuya máxima autoridad es el cacique. Están ubicados en las riberas de los ríos Orteguaza, Peneya y Caquetá, en jurisdicción de los municipios de Milán y Solano. Su alimentación se basa en los derivados de caza, pesca, frutos silvestres y productos que ellos cultivan en sus chagras, complementando con productos comprados en el comercio. Su alimentación consiste en el casabe, fariña, casaramano. Los hombres adultos conservan la costumbre del mambeo de la hoja de coca.
Los adultos utilizan la chusma como prenda de vestir, que consiste en una especie de faldón; los jóvenes ya visten con trajes comprados en el comercio. Su lengua materna es el Korebajú, de la raíz del tucano occidental. Hablan el castellano, aunque con dificultad.
Viven en malocas que ellos mismos construyen con elementos naturales como madera rolliza, chonta, guadua, bejucos y techo de puy. Lastimosamente están perdiendo algunos de los rasgos culturales como sus canciones y danzas, según lo expresan; les da vergüenza interpretarlas porque temen la burla de los colonos. Los coreguajes tienen cantos y danzas a la maduración del coco silvestre, a los espíritus muertos, al totumo, al cacao silvestre (maraca), a la boa, al veneno de las flechas, a la chicha (borracho), a la charapa, a los enamorados, el tente, etc.
Población urbana
De la totalidad del territorio del departamento de Caquetá, solamente el 40% ha sido colonizado y de la totalidad de la población del departamento, el 80% se encuentra en los centros urbanos. La población urbana caqueteña es un crisol de emigrantes de todas las regiones de Colombia. Se encuentran paisas de Antioquia y del Viejo Caldas, tolimenses, huilenses, llaneros, nariñenses, costeños del Caribe y del Pacífico, cundinamarqueses. Esta gente es muy trabajadora, la mayoría son comerciantes. Son afables, hospitalarios y le tienen un amor al Caquetá, tierra a la cual consideran su propia cuna.
Gastronomia
Es abundante encontrar en la mesa caqueteña productos lácteos, quesillos, quesos, yogurt, entre otros.
Actualmente se está iniciando la comercialización de frutos amazónicos como la cocona, el arazá, el chontaduro y la uva caimarona, con los cuales se producen mermeladas, néctares, aperitivos, conservas, pulpa, etcétera.
Entre los platos que podemos encontrar en el Caquetá, están:
OPINIÓN PERSONAL
Del departamento de caqueta me gustaría destacar su diversidad cultural ya la población es proveniente de distintas partes del país y su gastronomía es muy parecida a la del valle del cauca




























